El Tofo

En El Tofo sucedió el mismo fenómeno, hoy reina la soledad. El 1974, Cruz Grande dejó de embarcar mineral a Estados Unidos y Japón, las faenas duraron 52 años, durante este tiempo se embarcaron la cantidad de: 41.509.777 toneladas de hierro, (41 millones, quinientos nueve mil setecientos setenta y siete toneladas), y el número de buques que atracaron en la Dársena fue de 2163 (dos mil ciento sesenta y tres).

 

La historia de este mineral comenzó a fines del siglo pasado, ya en 1890 El Tofo aparecía mencionado en un artículo científico en una revista francesa. El mineral pertenecía a Don Félix Vicuña y Don Eulogio Cerda, ambos serenenses. La propiedad del mineral cambió de manos en 1904, cuando una empresa francesa: “Societe des Heauts Fourneaux et Acieres du Chili” se interesó por esta mina, la compró y la hizo funcionar. Idearon y crearón un sistema de andariveles desde El Tofo a Cruz Grande con un puerto de embraque propio, llegó a ser ésta la obra más importante de ingeniería de la época. En 1910 iniciaron la explotación del hierro a través de Cruz Grande. Atraída por los trabajos del Tofo, en 1914 apareció una firma Norteamericana “Beethlehem Steel Company” decidida a acelerar el movimiento de la mina y el puerto. Le compraron a los franceses. Si antes de la compra se usaban los andariveles, los norteamericanos pensaron en otro sistema más moderno, pensaron y construyeron una línea férrea eléctrica de 24 kms. de extensión entre El Tofo y Cruz Grande, sería el primer ferrocarril eléctrico de América del Sur y por lo consiguiente de Chile. Últimamente se embarcaba en dos etapas, por consecuencia del aumento de eslora de los modernos buques metaleros, el embarque era con un ritmo de 200 a 300 toneladas por minuto.